Scissors Sisters en Barcelona

Scissors Sisters

Lugar: Sala Razzmatazz 1, Barcelona

Fecha: 29 de octubre de 2012

 Jake Shears (cantante); Babydaddy  (bajo, teclado, coros, guitarra); Ana Matronic (voz, percusiones); Del Marquis (guitarras); Randy Real (batería, percusiones)

Scissors Sisters, Barcelona 2012

Su primer disco homónimo y aquel “Ta-Dah marcaron las coordenadas de un proyecto fresco y divertido, con influencias descaradas de Elton John, Bee Gees, The B-52’s o David Bowie, y tan cerca del glam rock como del pop más desvergonzado. El nombre de la banda surge de una postura sexual entre mujeres (“hacer la tijera”), aunque su nombre original era Dead Lesbian and the Fibrillating Scissor Sisters (Lesbiana muerta y las fibrilantes hermanas tijeras); ahí es nada. Su nuevo trabajo se titula “Magic Tour” y fue publicado el 28 de mayo de 2012, donde destacar “Shady Love”,”Let’s Have a Kiki” y “Baby Come Home”. El cuarteto neoyorquino tiene muy claro para qué fue creado el proyecto… y es que bailar y pasarlo bien en cualquier garito nocturno de Nueva York -de donde es originario el grupo- es su único objetivo. De todos modos y sabiendo que sus dos primeros discos son el grueso de su discografía, debieron dedicarle más tiempo y no dejarse en el camerino temas importantes de su carrera.Sea como fuere, así lo decidieron y así les fue…, ya que teniendo a la parroquia entregada, sólo fueron capaces de liarla cuando aparecían temas de los discos comentados como “Take Your Mama” o “I Don’t Feel like Dancin’”. En definitiva, irregularidad para una propuesta que podría haber dado mucho más de sí… por relicario, puesta en escena y actitud.

Texto y foto por Quim Cabeza

http://www.indyrock.es/grupos/scissorsisters.htm

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Dead Can Dance

Dead Can Dance

Lugar: Auditori de Barcelona

Fecha: 22 de octubre de 2012

Dead Can Dance (Barcelona)

El dúo australiano formado por Brendan Perry y Lisa Gerrard creó Dead Can Dance en 1981; sin duda, uno de los proyectos referenciales de esa cara oscura del pop alternativo. En tres décadas de trayectoria, Dead Can Dance ha pasado por multitud de etapas, desde su exilio musical a Londres hasta la separación de la pareja a mediados de los noventa. Después de dos excelentes discos como fueron “Spleen and Ideal” de 1985 y “The Serpent’s Egg” tres años más tarde, en 1993 el grupo recibió un total reconocimiento por parte de la prensa con la edición de aquel definitivo trabajo titulado “Labyrinth” donde se vislumbraba el engranaje vocal de sus líderes y ese eclecticismo estilístico tan personal en un álbum excepcional. A partir de ahí, algunos aciertos puntuales, sequedad creativa y la disolución del grupo en 1999. En 2005 regresaron con la excusa de un recopilatorio hasta la edición actual de su reciente “Anastasis” (palabra de origen griego que hace referencia al descenso de cristo a los infiernos) que ha motivado la actual gira mundial del grupo y su paso por el Auditori de Barcelona con todas las entradas agotadas. Definitivamente este “Anastasis” no es lo mejor que ha hecho el grupo: una amalgama de fórmulas creativas ya grabadas en anteriores discos pero sin el acierto melódico de antaño. Más de una hora duró la presentación de su actual trabajo, con temas como “Children of The Sun”, “Kiko”, “Amnesia” o “All in Good Time” que cerró el concierto. A partir de ahí, el público –entregadísimo-, obligó a la pareja a salir tres veces al entarimado para regalar cuatro cortes más, donde recordar que tiempos pasados, en este caso, sí fueron mejores con clásicos como “The Ubiquitous Mr. Lovegrove”, “Dreams Made Flesh” o “Rising of The Moon”. Muchas veces ocurre con los directos: auténticos expositores de los grupos, transparencia absoluta de sus proyectos y delator de sus carencias. Así fue para Dead Can Dance…, dos magníficas voces sobre un pobre y limitado soporte instrumental. No hablo de los músicos –oficiosos trabajadores a sueldo de los australianos-, sino de la faceta instrumental del dúo… que sin producción su columna instrumental se resiente. Lo sentí desde el primer minuto, desde la monotonía de esos medios-tiempos narcóticos y la pesadumbre que provocan sus repetidos compases. De hecho, ni esa revisión del clásico de This Mortal Coil, “Song To The Siren”, me convenció. Les reconozco el sello… pero no me cautivaron.

Texto y foto por Quim Cabeza

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Bill Kirchen Trío

Bill Kirchen Trío

Lugar: Sala Sidecar, Barcelona

Fecha: 16 de octubre de 2012-10-18

Bill Kirchen (guitarra y voz); Anton Jarl (batería); Ivan Kovasevic (contrabajo)

 

Bill Kirchen Trío
Sala Sidecar, Barcelona

Bill Kirchen fue miembro en los sesenta de aquel gran proyecto de rock’nroll llamado Commander Cody and His Lost Planet Airmen hasta que a mediados de los setenta decidió arrancar su carrera en solitario mientras compartía grabaciones y sesiones de estudio con artistas de la talla de Nick, Lowe o Elvis Costello. Su enorme talento como guitarrista lo ha convertido en un icono de la Fender Telecaster y sus conciertos se han convertido en verdaderas “materclass”. A todo esto, su ductilidad interpretativa, capaz de zambullirse con naturalidad por las aguas turbulentas del rock ‘n’ roll, el hard-core country, el boogie o el rockabilly de manera magistral. Por si fuera poco, su particular modo de absorber la música ha terminado por definir su propio estilo interpretativo, “el dieselbilly”. Sea como fuere, en el pequeño Sidecar de Barcelona aterrizó este grandísimo guitarrista de Bridgeport (Connecticut), en plena gira española, y apoyado por una soberbia base rítmica formada por las excelentes maniobras de Anton Jarl en los cueros y la plasticidad de Ivan Kovasevic  al contrabajo. Repasó parte de esos cuarenta años de trayectoria profesional de un modo ejemplar, recogiendo sus encuentros creativos más preciados, apropiándose de algún clásico –como fue “The times they are a changing” de Dylan-,  para cerrar con un modélico y espectacular “medley” donde repasar toda la historia de la música moderna; tal cual. Y lo mejor, ¡el Sidecar sonó para un guitarrista excepcional!

 

Texto y foto por Quim Cabeza

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“Esto es jazz, los 101 + 101 mejores discos de la historia”

“Esto es jazz, los 101 + 101 mejores discos de la historia”

 

Por Chema García Martínez

(Alianza Editorial, 2012)

Muchos han sido los periodistas que han publicado en las últimas décadas libros con recopilaciones discográficas del género. Lo cierto es que cada vez que se edita una nueva tengo interés por ver qué discos aparecerán en ella…, y los más importante, valorar qué criterios habrá utilizado el autor. Esta vez, Chema García Martínez ha tenido en cuenta tres aspectos para la elección de esos 202 discos que finalmente completan su selección: jerarquía artística del disco, relevancia histórica y disponibilidad en el mercado; sin olvidarse de la calidad del sonido de la versión seleccionada. En este caso, el libro de Chema García me ha permitido descubrir grandes cosas en cuanto a escucha –porque básicamente están los que deben estar-,  pero sí que me ha concedido otra lectura de los clásicos, desde la óptica de los propios protagonistas…, ya que el autor  ha tenido la agudeza de adjuntar declaraciones, entrevistas…, de los músicos que firmaron, grabaron, trabajaron o participaron en cada uno de los álbumes. Un trabajo titánico por parte del autor que enriquece enormemente este tipo de selecciones discográficas, dándole una nueva dimensión y aportando información, si se quiere, de primera mano. A todo esto, el hecho de haber incluido en cada uno de los discos seleccionados un disco adjunto que complementa informativamente el originalmente escogido. Achacable sólo el hecho de que buena parte de la selección se haya centrado en los años 50 y 60 –cierto que el groso de clásicos del jazz pivota ahí-, y haya echado en falta trabajos más contemporáneos donde finalizar ese mapa completo que conforma la historia del jazz. Sea como fuere, la pasión del autor y su holgada cultura musical queda patente en un libro que permitirá profundizar en el tema a los leídos e iniciarse a los más párvulos.

Texto por Quim Cabeza

http://www.distritojazz.es/2012/10/chema-garcia-martinez-%E2%80%98esto-es-jazz-los-101101-mejores-discos-de-la-historia%E2%80%99/

Raynald Colom, “Rise” (JazzVillage/Hamonia Mundi, 2012)

Raynald Colom

“Rise” (JazzVillage/Hamonia Mundi, 2012)

 

Raynald Colom, “Rise”

A diferencia de lo que supuso su anterior trabajo de estudio, “Evocación”, donde todos los temas estaban conectados estilísticamente, desde una dirección precisa y coherente, este nuevo “Rise” define la cara más ecléctica de este enorme trompetista. Para los que tenemos la suerte de conocerle, sabemos que Raynald Colom es un tipo insaciable, con la música…con la vida; siempre atento a todo lo que ocurre a su alrededor, desde la inquietud, con todo. Cuando escuché por primera vez el disco pensé que el nuevo “Rise” era un compendio inconexo de canciones, y estaba en lo cierto. ¿Y qué? Raynald Colom ha hecho el disco que ha querido, con los temas que le gustaban y relegando la homogeneidad por criterios más básicos… como la sensibilidad. De hecho y analizando uno por uno los temas que lo componen, te das cuenta que cada uno podría definir una nueva línea compositiva en el trompetista, donde incluir jazz al uso, chanson française, composiciones orquestales o poesía urbana. Sea como fuere, ahí están, tal y como las grabó –entre Nueva York y La Garriga-, desde la ductilidad de un músico que no dejará de sorprendernos porque él es el primero en asombrarse de sus posibilidades y de las de su sublime combo. En un país donde la cultura, la música… se está convirtiendo en un reducto social, instrumentistas como él, como tantos otros… conforman una de las generaciones más dotadas que ha dado nuestro jazz. Es así, “Rise” representa un nuevo pulso para Raynald Colom, un nuevo reto y, por supuesto, un nuevo acierto.

Texto por Quim Cabeza

Entrevista con Raynald Colom

Cuando el trompetista Raynald Colom editó en 2009 su disco ‘Evocación’, www.distritojazz.com tuvo la oportunidad de entrevistarle. Recuperamos ahora aquella conversación que a pesar del tiempo transcurrido no ha perdido su interés y que da cuenta de los intereses y las claves musicales de este músico catalán.

Raynald Colom

Elegante, instintivo, intenso, locuaz… Raynald Colom sacude el panorama jazzístico con “Evocación”; un compendio de buenas canciones donde el peso melódico reafirma las dos caras creativas de uno de los trompetas importantes del país: mucho jazz para un disco lleno de flamenco. Evocanción.

Barcelona, Nueva York, Terrassa y Vic; cuatro ciudades de referencia…
Barcelona es donde me he criado musicalmente; donde vivo en la actualidad; donde están mis amigos, y la ciudad del mundo que me más me gusta. En Nueva York están las raíces de la música que hago. Es una ciudad que me fascina, donde tengo muy buenos amigos –la mitad de los músicos que aparecen en este disco viven en Nueva York- y donde, posiblemente, viviría si no estuviese en Barcelona. En Terrassa viví desde los once hasta los dieciocho años; una franja de edad muy importante. Así que en Terrassa he crecido; he visto y escuchado mucho jazz y es, por tanto, otro referente importante en mi vida. Todavía estando en Francia [Raynald nació en Toulouse y se trasladó al cabo de unos años a Barcelona] mis abuelos se compraron una casita cerca de Vic -la ciudad donde viven actualmente mis padres-, y donde he pasado muy buenos momentos en mi infancia.

Entonces, ¿te motiva especialmente el hecho de presentar el disco en el Mercat de Música de Vic?
Me apetece mucho, porque negarlo. Con “Evocación” siento un grado de implicación muy importante…, con su música, con todo lo que ha envuelto al disco. No es que con los dos anteriores trabajos no siéntese esa implicación pero, no sé, con este siento que me he acercado mucho a lo que realmente había pensado previamente.

¿Podríamos decir que con este tercero has conseguido ese punto de madurez…?
Supongo que es la lógica progresión de la edad… Realmente lo único que pretendo es hacer música, sentirme a gusto con lo que hago en cada momento. (…) Actualmente he encontrado en el jazz, en el flamenco, en la música sefardí, en el mediterráneo, en África, en Asia, en Europa… suficientes alicientes.

Y es que escuchando el disco puedes oír jazz, flamenco…
Si hablamos de jazz, en estos momentos estoy escuchando a Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Duke Ellington… ¡A los grandes! Por otro lado me apasiona la música que viene de Mali, ya sabes, a gente como Ali Farka Touré, Oumou Sangaré… ¿Flamenco? Sigo escuchando a Camarón, a Rafael Riqueni… Me encanta la música Palestina de los sesenta, de los primeros colonos que llegaron a Israel… ¡El tango me apasiona! Realmente me interesa la música de raíz, la música que tiene entrañas, vísceras y corazón. Estamos en el siglo XXI, vivo en el barrio del Raval de Barcelona donde con sólo asomarte a la ventana puedes oír música asiática, flamenco, jazz provinente del Taller de Músics, música cubana, los catalanes que ponen lo suyo… Sin querer toda esa información te llega, te influye…

Hablemos de los temas que aparecen en el disco. Empezamos por el principio…
Le comenté a “La Tremendita” que quería hacer un martinete con “Evocación”, ya sabes, un canto de fragua, ir a lo más “jondo”… A los músicos les expliqué el patrón -muy sencillo en arreglos, con un par de notas…-, pero en ningún momento me planteé hablarles de lo que era realmente un martinete. ¡Y surgió! Ocurrió el último día, a las diez de la mañana. La “Evocación” fue lo último que grabamos: fueron dos tomas; las dos que aparecen en el disco.

Las letras de “Evocación” son tradicionales…
La letra de “Como el cielo, las estrellas” es de “La Tremendita”; en el caso de “Evocación” el texto es tradicional. Se parece mucho a una letra que escribió Manuel Mairena (hermano de Antonio Mairena) para un canto tradicional de fragua.

“Toulouse” tiene otro cariz; en momentos tiene un regusto a banda sonora…
Claude Nougaro es uno de los grandes poetas de la Francia del siglo XX. Un tipo que trajo música africana a la Francia de los sesenta. Un tipo que puso letra a temas de Hancock, y Charles Mingus… Creo que escuchando “Toulouse” puedes, de algún modo, conocer la ciudad. Toulouse tiene un regusto a jazz, a música clásica… Creo que es eso lo que transmite el tema original. La presencia del bandoneón está totalmente justificada en este tema: por Gardel y su relación con Francia; por Richard Galliano… No es fortuito, por tanto, el excelente trabajo de Marcelo Mercadante.

Hablemos de tu relación con Juan Gómez “Chicuelo” y de cómo surge la posibilidad de trabajar tan estrechamente con él para este disco…
Todo devino tras un intenso trabajo conjunto en Japón junto a la compañía de danza de Shoji Kojima, un bailaor japonés. De todo el repertorio, siempre me había gustado especialmente una “soleá” de “Chicuelo” que hace mucho tiempo que Kojima utiliza en su espectáculo. Y pensamos en ella como punto de partida. “De Vuelta” surgió tocando un día en mi casa; pensando en una bulería… La introducción de “Toulouse” también es del propio “Chicuelo”; inicialmente pensé en una idea pero acabó convenciéndome… (…) Para la revisión de “Sanctuary” -un tema enormemente jazzístico y complejo-, “Chicuelo” consiguió un diálogo fantástico con el “espacioso” piano de Aruán; ¡fue realmente increíble! La introducción para el “Como el cielo, las estrellas” surgió de una idea que “Chicuelo” tenía para el gran bailaor Israel Galván. Así, fueron surgiendo ideas… Posteriormente entró “La Tremendita” en el proyecto. Debo decirte que el resto de músicos escuchó por primera vez la música de “Evocación” un domingo de junio; el lunes ensayamos a fondo para entrar a grabar el martes; tres días de estudio y listo. Siempre he pensado que si hubiésemos grabado en otro momento, de otro modo…, el resultado habría sido totalmente distinto.

No sé si habrá sido premeditado el hecho de que un disco tan evidentemente jazzistico y al mismo tiempo tan flamenco tenga un plantel de músicos que hacen esto evidente. Por un lado Aruán Ortiz (piano), Omer Avital (contrabajo), Eric McPherson (batería), Gabriel Amargant (saxo), y Roger Blavia (percusión), y por el otro Juan Gómez “Chicuelo”, Rosario Guerrero “La Tremendita” (cante) e Isaac Vigueras (cajón).
No es intencionado. De hecho y desde un primer momento intenté que todos estuvieran integrados en el proyecto del mismo modo. Si bien es cierto que existe esa dualidad, la realidad ha sido que todo se mezclase a través de la música. “La tremendita” dijo algo al respecto que me encantó: “lo que está ocurriendo aquí no es una fusión de músicas sino de músicos”. Tiene mucha razón.

Hay un par de versiones importantes en este disco: el comentado “Sanctuary” de Wayne Shorter. Y el “Zyriab” de Paco de Lucía. Quisiera saber por qué razón escogiste estos temas…
“Sanctuary” siempre ha sido un tema que melódicamente me ha gustado mucho. ¡Es “cante” puro! Es por esta razón que siempre le he encontrado un vínculo con el flamenco. Y Zyriab lo escogí porque siempre lo he considerado un standard. Este hecho hizo que, desde un inicio, plantease el tema con un quinteto de jazz al uso. Además, tenía ganas de perderle el respeto a un tema tan referencial. Siempre he tenido la sensación que Paco de Lucía y Monk tienen planteamientos musicales parecidos. Es más, sé que el disco ha llegado al “maestro”. No me preguntes qué le ha parecido porque aún no sé su respuesta…

Texto y foto por Quim Cabeza

http://raynaldcolom.wordpress.com/

http://www.distritojazz.es/2012/08/raynald-colom-%E2%80%9Cme-interesa-la-musica-que-tiene-entranas-visceras-y-corazon%E2%80%9D-2/

The Cranberries, Sant Jordi Club (Barcelona)

The Cranberries

Lugar: Sant Jordi Club, Barcelona

Fecha: 4 de octubre de 2012

The Cranberries (St Jordi Club, 4 octubre de 2012)

“Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We?”, su primer álbum, vendió más de cinco millones de copias entre 1992 y 1993 pero, aún así, nadie conocía a The Cranberries fuera de las fronteras británicas. No fue hasta la publicación de “No Need to Argue” en 1994 que el grupo tuvo repercusión mundial gracias a una canción, “Zombie”: un gran tema donde valorar las prestaciones vocales de Dolores O’Riordan y apreciar que tras ella había una banda de rock  bien estructurada. Es cierto, este segundo disco no era tan bueno en conjunto como su predecesor pero incluía la guinda comercial para que el grupo irlandés vendiera la friolera de 15 millones de copias sólo en Estados Unidos y realizara su primera gira mundial a mediados de los noventa. Es difícil situar a la banda, ya que muchas veces se les asociada con el rock alternativo por incorporar en sus canciones elementos del post-punk de los ochenta, otros hablan de su influencia folk-rock por sus raíces –se formaron en Limerick (Irlanda)-, y muchos dicen que son un grupo de pop-rock al uso. Quizá sean eso y algo más pero por lo menos The Cranberries no es de esos grupos que han caído en el desecho de la comercialidad. Es vedad que después de “No Need to Argue” sus discos han sido mediocres en su mayoría y su contenido ya no tenía el ingenio ni la vitalidad de sus dos primeros trabajos pero siempre incluían algo interesante. Su última apuesta se llama “Roses”, un disco que se grabó entre abril y junio de 2011 en los Metalworks Studios de Toronto y los Miloco Studios de Londres. El 19 de octubre del 2011, a través de su web oficial, la banda publicó “Show Me” en descarga gratuita, y el  31 de octubre del 2011 aprovechó la web de Rollingstone.com para publicar “Tomorrow”, su primer sencillo, y sin duda lo mejor del disco. La primera parte del concierto se centró en obsequiar a los presentes con el ramillete de canciones que conforma este “Roses”, mientras que la segunda parte sirvió para recuperar todos sus clásicos, como la adrenalítica “Salvation” o ese ineludible “Zombie” que cerró el concierto. Como propina, “Squizophrenic Playboy”, “The Journey”, “Promises” y “Dreams” que me convencieron de que The Cranberries han conseguido reunir media docena de buenas canciones sobre un directo oficioso y automatizado, donde la voz de Dolores O’Riordan representa el 90% de su oferta y el pasado es el único soporte de un presente improductivo. Algunos se preguntaban si The Cranberries son de esas bandas que han sobrevivido gracias a una sola canción (nadie discute que es “Zombie”)…; quizá no tanto. Sea como fuere, reunieron a cerca de 4000 seguidores en el Sant Jordi Club de Barcelona.

Texto y fotos por Quim Cabeza

http://www.indyrock.es/cranberries.htm

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